Ayer al salir de la Filmoteca de Valencia, uno de los espacios emblemáticos que proyectan en el Festival Cinema Jove, Antonio Llorens me regaló la cartelera Turia de esta semana en la que puedes encontrar numerosas páginas dedicadas al festival. Una cartelera que, en éste su cincuenta aniversario, ha recibido el ‘Premio Alfonso Sánchez de Comunicación 2014’ de la Academia de cine. Poco después me subía en un Talgo en dirección a Barcelona con la intención precisamente de leerme las sugerencias de Antonio y de escribir este artículo. Pronto mi propósito se desvaneció pues tuve de acompañante de viaje a Samuel, un niño de 11 años, muy despierto, tremendamente inteligente y muy hablador; no en vano, todavía detenidos en el andén de la Estación del Norte y al tiempo que mantenía una discusión con sus dos hermanas y con su madre, que aun no había terminado de colocar las maletas, Samuel se sentó a mi lado, me lanzó un ‘hola’ tremendamente afable e inmediatamente después me estaba explicando que se le hacía raro no tener que ponerse el cinturón; era su primer viaje en tren y, aunque había viajado en avión, nada más y nada menos que desde Brasil, estaba acostumbrado al coche de sus padres y a ponerse el cinturón; añadió que le hacía gracia poder levantarse y caminar por el pasillo y lo probó; al poco, se volvió a sentar e inmediatamente después, alegó que tardaríamos 3h y 40’ en llegar a Barcelona y que se le haría muy largo el viaje. Traté de quitarle peso al tiempo, sugiriéndole que no pensase en ello. Desde ese instante, entre XBox, música clásica, Lincoln, Mandela, su faceta políglota, recorridos de vida, predicciones de lluvia y sobre todo arquitectura, pues quería ser arquitecto, se nos pasó el viaje volando. Al bajar del tren nos despedimos con un bonito adiós y Samuel y su familia desaparecieron en el andén.

Imagino que parte del buen cine surge de esos encuentros y desencuentros que tenemos en la vida, incluso de esos desconocidos con los que nos cruzamos y a los que, quizá, no volvamos a ver nunca.

Han sido 4 días de intenso cine en Valencia, una ciudad a la que, como ya dije en un articulo anterior, le tengo un cariño especial.  Aparte de algún paseo alrededor de la Lonja, el mercado Central, la plaza Don Juan de Vilarrasa y el barrio del Carmen, además de acercarme a la sede del festival tras la catedral, puede decirse que no he salido de las dos salas de la Filmoteca valenciana. En la sala José Sancho viendo cortometrajes de la sección oficial, en los que participaba ‘Escolta’, mi último trabajo, un corto documental rodado en la escuela Tres Pins de Barcelona y en la sala García Berlanga, viendo unos cuantos de los largometrajes de la sección oficial, además de algunos de los títulos del director Joachim Lafosse y acudiendo al pase especial de ‘El Efecto K, el montador de Stalin’ un magnífico trabajo del director Valentí Figueres producido por La hormiga Roja en el que tuve la suerte de trabajar en la dirección de fotografía.

 

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Cartel del largometraje ‘El efecto K, el montador de Stalin‘ producido por La Hormiga Roja. (Imagen extraída de http://www.elefectok.com/#!press/cod6)

En estos días, una de las cosas más especiales, no es sólo el haber visto tanto cine de calidad, si no el haberlo visto con la calma que supone el no tener responsabilidades añadidas.  Cine, cine y más cine dejándome llevar por completo.

De todo lo visto, citaré dos largos y un corto, todos de la competición. Entre los largos, me ha arrebatado, ‘Violet’ de Bas Devos (Bélgica, color, 82’, 2013), una película que con suma inteligencia, con madurez, con muchas tablas en el lenguaje cinematográfico, con tremendos silencios de los personajes pero con una banda sonora exquisita, habla de la culpa, del dolor ante la pérdida de un ser querido, del vacío que puede llegar a dejar esa pérdida pero a su vez de como llenarlo con un gesto, con las miradas, sin perderse en las palabras, sin concesiones, sin juzgar a los implicados y trabajando los espacios con una delicadeza y una estética sublime.

 

 

El otro trabajo que me ha dejado tocado es ‘Cherry Pie’ de Lorenz Merz (Suiza, color, 85’, 2013) por la historia que plantea, la de Zoe, una joven que trata de escapar de si misma y que emprende un viaje que deviene rotundo. Rotundo porque en ningún momento el director juzga las acciones y las decisiones de Zoe, rotundo porque la palabra prácticamente no existe, rotundo porque las elipsis son extraordinarias, rotundo porque el sonido y la música tienen su justa medida y rotundo, sobre todo, porque te pones en la piel de esa joven y te pierdes/encuentras con ella, te pierdes/encuentras con la ‘enfermedad mental’ y estás ahí, con Zoe y con su búsqueda hasta el final, en cada una de sus aventuras, de sus relaciones… estás siempre con ella y hasta el final, nunca te sueltas de su mano, haga lo que haga Zoe estás ahí, deseando que ella se encuentre, aunque sea a su manera y sabiendo, a su vez, que el encuentro es complejo y que no sólo pasará por ella, también por un lazo que alguien le tienda, por un pequeño gesto que devenga en constante, por un acercamiento que quizá no llegue a darse nunca, por alguien al otro lado del teléfono, incluso por uno mismo como espectador, pues aquello que busca y no encuentra Zoe, en su aliento final pasa también por nuestra mirada.

 

Cartel de Cherry Pie 2Cartel de ‘Cherry Pie’ de Lorenz Merz extraído de (http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2014/06/27/53ad64c6268e3ee6238b4577.html)

 

En cuanto a los cortos, me alegra citar ‘Nashorn im galopp’ de Erik Schmitt (Alemania, color, 14’57’’, 2013) una declaración de amor y un canto a la vida. Un collage magistral que, desde una visión chispeante y muy positiva, te invita a entender y a recorrer la ciudad de Berlín junto a un hombre enamorado, por un lado, de la propia urbe y por otro, de una mujer que viaja sin descanso. Un corto con un final que, más allá del amor, nos abre las puertas a entendernos como seres humanos.

 

 

Y como cierre al artículo, volver a promocionar ‘Escolta’ agradeciéndole al festival Cinema Jove el que el aire fresco que nos ofrecen los niños y niñas de la escuela Tres Pins también se haya podido ver en una de las ventanas del festival: la de la sala José Sancho de la Filmoteca de Valencia.

 

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Cartel de la 29 edición del festival internacional Cinema Jove (extraído de http://www.cinemajove.com/imagenes.php)