El pasado lunes día 12 de noviembre a las 10h tuvo lugar en los cines Icaria de Barcelona una nueva proyección de “Oblidant a Nonot”. Se dio dentro del marco “Catalunya Cinema” organizado por el ICEC y cuya programación ha sido elaborada, en parte, por A Bao a Qu, la asociación de la que ya he hablado en un artículo anterior (Presentación Cinema en Curs)  por ser también promotora y creadora de ese proyecto tan especial y en el que tengo la suerte de colaborar desde hace varios años.

Oblidant a Nonot ya la había visto en condiciones similares, es decir, entre un público infantil, en la presentación que se hizo en la escuela Tres Pins de Barcelona donde se rodó gran parte de la película. Precisamente por ello y porque algunos de los protagonistas son niños y niñas de esa escuela en la que rodamos, la valoración que yo mismo puedo hacer, acerca del interés que despertó la película en aquella ocasión, es poco rigurosa pues había niños tremendamente encantados por el mero hecho de verse en la pantalla y otros claramente disgustados por todo lo contrario.

Uno de los pasillos de los cines Icaria minutos antes de la proyección de “Oblidant a Nonot”.  Fotografía realizada por Pablo García.

En cambio, la mañana de ese lunes 22 de noviembre fue muy diferente; unos 100 niños y niñas, de entre 8 y 9 años, de la escuela Bogatell de Barcelona, ajenos todos ellos al rodaje y a la producción de este cortometraje, entraron en la sala 9 de los cines Icaria para “desmenuzar” con su mirada “Oblidant a Nonot”. Yo, más nervioso que tranquilo, previendo que, 24 minutos después de su entrada, momento en que acabaría el corto y se abriría un debate conducido por Laia Colell (A Bao a Qu), ese número más que considerable de niños no se cortaría ni un pelo en sus comentarios, decidí, con la intención de despreocuparme, darme una vuelta por los pasillos del cine para luego pasarme por la cabina a charlar con Santiago, el proyeccionista.

Entrada de los alumnos de la escuela Bogatell de Barcelona a la sala 9 de los cines Icaria de Barcelona. Fotografía realizada por Pablo García.

Y mientras Santiago me explicaba algunas curiosidades técnicas acerca de las proyecciones, hice algunas fotografías de la cabina de proyección para, entre otras cosas, advertir que ese lugar -que para mi siempre había sido mágico- ya no era, ni de lejos, el de “Cinema Paradiso” y que, aunque aquello que éstas máquinas digitales terminan proyectando en la pantalla, es decir las películas, pueden mantener la magia, sobre todo si cuidamos y educamos la mirada de los infantes, los proyectores digitales, en cambio, ya no son ni serán lo que eran; no hacen el mismo ruido, sus bobinas no giran porque ni tan sólo existen, el celuloide no flirtea con todos los engranajes y el haz de luz,  de ninguna de las maneras, temblequea como antaño.

 Proyector Barco DP2K-12 de la cabina 9 de la sala Icaria. Fotografía realizada por Pablo García.

Pues bien, mientras fotografiaba la cabina y escuchaba a Santiago, la proyección fue acercándose a su fin y no tuve más remedio que bajar de nuevo a la sala donde aquella multitud de niños me estaba esperando. Una vez en el interior de la sala, cuando el rodillo de los créditos empezó a hacer acto de presencia para ratificar, entre otras muchas cosas, la valía de los técnicos, se iniciaron unos pocos aplausos espontáneos que las profesoras, imagino que por prudencia, contuvieron. Luego, en los últimos créditos (Dedicada a Violeta Arana, rodada en Tres Pins y en Premià de Mar y Producida por Doble Banda) las luces se encendieron y antes de que Laia Colell, la persona encargada de presentar y acompañar el acto, diese pie a preguntar, multitud de brazos impacientes se levantaron desbocados haciendo infinidad de preguntas espontáneas como ¿Porqué Diana es sorda?  ¿Porqué la película está llena de subtítulos de colores? ¿Porqué la niña está enfadada? ¿Cómo es que un niño de la escuela sabe que Diana no encontrará a su gato? ¿Porqué los niños del patio oyen y los otros de la película no? ¿Porqué los sonidos de la película se escuchan tan altos? ¿Porqué el padre de Diana no va a recogerla? ¿La madre de la película es la madre de Diana? y ¿Tú eres director de cine?

 Cabina de proyección durante el pase de “Oblidant a Nonot”. A través de la ventanilla de la cabina se puede ver un fotograma de la película en el que aparece Diana. Fotografía realizada por Pablo García.

Sala Icaria con los niños de la escuela Bogatell instantes antes de la proyección. Al fondo, Laia Colell (A Bao a Qu) presentando la película. Fotografía realizada por Pablo García.

Y si alguien tiene ganas de conocer parte de mis respuestas a los niños y niñas de la escuela Bogatell, puede leerse un artículo anterior “Oblidant a Nonot” Ser sordo NO es ser mudo en el que reflexiono acerca del rodaje, de los personajes, de la lengua de signos y de mi relación con las personas sordas.

Y volviendo a la proyección del Icaria y ya para terminar, explicar que, en la propia pantalla del cine, curiosamente donde uno tiene por costumbre ver las películas acabadas, proyectamos también algunas de las entrañas del proceso de montaje, en concreto el Timeline del programa de edición (Final Cut) donde estaban todos los planos de sonido e imagen de Oblidant a Nonot.

Programa de edición Final Cut en el que se pueden ver todos los cortes de Oblidant a Nonot y que fue proyectado durante la sesión, como ejemplo del trabajo de montaje. Fotografía realizada por Pablo García.

Apoyándonos en ese material proyectado, pudimos hablar con los niños acerca de la magia del montaje, de las sensaciones que se pueden llegar a trasmitir gracias al sonido, la infinidad de matices que éste le otorga a la imagen, sumando o eliminando pistas, etc… Y todas estas explicaciones técnicas, puesto que iban acompañadas de ejemplos visuales, siempre iban seguidas de cantidad de preguntas y reflexiones que hacían todos los presentes y se veía en sus ojos y en su ansia por preguntar que estaban disfrutado y profundizado con “Oblidant a Nonot”.

En definitiva y pese a mis temores previos, fue un pase maravilloso que no olvidaré nunca y que me permite pensar que “Oblidant a Nonot” es una película que también da mucho juego frente a un público infantil.

Por cierto, desde aquí las gracias al Icaria por esta proyección cuya calidad fue máxima y también a su proyeccionista, al que ya he citado, que nos trató de maravilla y con una profesionalidad exquisita. Gracias Santiago.

Por último, comentar que el vídeo que acompaña a este artículo y que podéis ver aquí es una secuencia de “Oblidant a Nonot” que finalmente no formó parte del montaje final pero que si incluimos en el DVD que se editó como agradecimiento a todos los familiares de los niños y niñas que aparecen en la película y que tanto nos ayudaron. Podéis ver aquí el vídeo.