Verónica Font ya tiene, a fecha de hoy, un primer montaje borrador de “Kilian Jornet, el comptador de llacs” una producción de Producciones Doble Banda en coproducción con Les productions de la Main Verte, TVC y France 3. De todos modos, ese primer montaje borrador, que por ahora tiene una duración de 98 minutos, debido a los requisitos de las dos televisiones que participan, posiblemente, deba reducirse hasta quedar en una duración de unos 60 minutos.

A parte de ese trabajo de síntesis y de pulir en la sala de edición aquellas cosas que la realizadora quiera perfeccionar, también queda por hacer todo el trabajo de pos-producción, tanto de imagen como de sonido; así pues la película no estará terminada hasta principios del año que viene. Además hasta el miércoles de la semana pasada, aun teníamos pendientes unas locuciones con Kilian, una secuencia con su hermana Naila y una secuencia entre padre e hijo.

Para hacer dos de esos tres aspectos citados, el domingo 21 a las 21h llegamos a Les Houches, en un pequeño citroen C3 blanco, un equipo reducido de “Kilian Jornet, el comptador de llacs”; el equipo estaba exactamente compuesto por Verónica Font, Eduard Jornet que, además de ser padre de Kilian, realizó funciones de producción en el rodaje, y yo mismo, director de fotografía. Urko Garai, el excelente técnico de sonido directo que ha cubierto el grueso de sonido en toda la producción y ganador de un Goya por “Buried“, por una necesidad de Producciones Doble Banda de ajustar al máximo los gastos de esta modestísima producción, no pudo viajar en esta ocasión con nosotros y como narraré a lo largo de este artículo, Verónica desempeñó también la función de sonidista.

Les Houches en el segundo día de locuciones bajo una suave niebla que en pocos minutos terminó cubriendo todo el pueblo.

Una de las vistas que se puede contemplar desde la casa de Kilian Jornet en Les Houches.

En Les Houches nuestro cometido era, por un lado, grabar las locuciones mencionadas, que consistían en registrar en forma de pensamiento algunas reflexiones de Kilian y por otro, poder grabar la secuencia pendiente entre padre e hijo en la que ambos estarían mirando y comentando unas imágenes en 16mm filmadas por el propio Eduard de cuando Kilian y Naila eran muy pequeños. Algunas de esas imágenes son inéditas y nuevas incluso para el propio Kilian que, al no estar digitalizadas, él no las recordaba pues si las llegó a ver proyectadas fue de muy pequeño. Esa idea del descubrimiento, de verlas como si fuese la primera vez, es la que le hizo pensar a Verónica que podría ser algo muy especial que las viesen  juntos Kilian y su padre. De esas imágenes, la realizadora ya apuntó algunas en el primer trailer que hizo para la promoción de “Kilian Jornet, el comptador de llacs” que algunos de vosotros ya habréis visto y que hoy me he permitido volver a mostrar acompañando a este artículo.

Kilian y su padre viendo las imágenes que éste filmó con una cámara Beaulieu de 16mm cuando Kilian debía tener  unos cuatro años.

Eduad Jornet observando una de las escenas de 16mm que él mismo filmó y en la que se puede ver a Nuria Burgada con sus dos hijos, Naila y Kilian.

En lo que a mi  se refiere, fui a Les Houches como apoyo logístico del rodaje y como operador para esa secuencia entre Eduard Jornet y su hijo. De esa secuencia y de las sensaciones que tuve al poder compartir ese instante entre ambos es posible que hable en otro artículo, pero, por ahora, quiero compartir con vosotros  la emoción que supuso para mi poder estar presente en las locuciones junto a Verónica y Kilian.

Verónica Font y Kilian Jornet trabajando sobre las notas de la realizadora, minutos antes de iniciar las locuciones del tercer y último día.

Kilian Jornet y Verónica Font en su segundo día de locuciones.

Por un lado, me emocioné al poder ver el trabajo propio de la realizadora precisamente desde el terreno profesional que más conoce y es que, como ya comenté en un artículo anterior (trabajando en “El Comptador de llacs”), Verónica, además de realizar, ha dedicado gran parte de su vida profesional al sonido directo y a las pos-producciones de sonido, haciendo el sonido de trabajos como “Fuente Álamo, la caricia del tiempo“, “Bolboreta, mariposa, papallona“, “Oblidant a Nonot” o “Humans a Venta Micena” entre otros muchos.

Verónica está terminando de desmontar parte del material utilizado en el segundo día de locuciones. Kilian y Eduard Jornet relajados después del intenso día de rodaje.

Como digo, fue un privilegio excepcional el verla trabajar en ese campo, matizando tonos, leyendo textos junto a Kilian para sugerir texturas de voz, colocando el micro en su justa medida con la intención de obtener el cuerpo sonoro deseado, apagando algunas luces para crear una atmósfera determinada; en definitiva, indicándole a Kilian, no sólo como profesional de sonido sino como realizadora, cómo conseguir transmitir con el tono de voz  la idea de pensamiento que ella buscaba, sin perder la espontaneidad propia del momento y a partir de temas y preguntas que ella misma le proponía.

Libreta de la directora donde tenía apuntadas algunas de las preguntas y varios de los temas que se trabajaron en las locuciones.

Las manos de Kilian mientras teclea rápidamente alguna de las reflexiones a partir de alguna de las propuestas sugeridas por Verónica.

Al caer la noche en el segundo día de locuciones y con un ambiente más cálido al haber apagado a propósito alguna de las luces de la casa.

Por otra parte, también me emocionó mucho el descubrir una faceta del propio Kilian que yo desconocía, la de las locuciones profesionales; porque en los trabajos audiovisuales que viene realizando como, por ejemplo, en los excelentes teasers de “Summits of my life” no ha dejado de poner su voz y no ha dejado de aprender algunos de los secretos de esa profesión, bastante desconocida pero muy común en los estudios de sonido, que es la de “actor de voz”. Disfruté mucho presenciando ese proceso y viendo a Kilian extraer con  facilidad matices de su voz, bajando o subiendo el tono,  ralentizando las frases, vocalizando con seguridad, sugiriendo y enriqueciendo ideas, leyendo algunas de las palabras de su libro “Correr o Morir” que posiblemente también formen parte del montaje final de esta película e incluso y sobre todo, viendo la soltura con la que Kilian escribía sus pensamientos a partir de los temas y las preguntas que Verónica le sugería.

Portada del libro “Correr o morir” escrito por Kilian Jornet y editado por Now Books. Imagen extraída de la web de la casa del libro.

Él, con un ordenador portátil sobre las piernas, escuchaba un tema propuesto por la realizadora y en aquel ambiente sugestivo de tranquilidad y calma que nos proporcionaba la casa de Kilian en Les Houches, se ponía a escribir totalmente concentrado e inmerso en si mismo y en pocos minutos te ofrecía un texto repleto de sentido, la mayoría de veces emocionante, en muchos casos poético y siempre muy sincero y personal.

Kilian Jornet  con su ordenador portátil sobre las piernas escribiendo en función de alguna de las preguntas o temas planteados por la realizadora.

Kilian, sentado en el sofá tomándose un té frente a su mesa baja del pequeño comedor de su casa, escribió y locutó, en forma de pensamiento, sobre el amor, sobre la rabia, sobre la impotencia, sobre los miedos, sobre sus abuelos, sobre sus padres, sobre Naila, sobre sus amigos, sobre la competición, sobre la infancia y sobre un sin fin de ideas relacionadas con el tema de la película de Verónica, una película que, como podréis ver en unos pocos meses, irá bastante más allá del Kilian deportista y triunfador que todos vamos conociendo para centrarse en esas facetas más humanas de esa persona de carne y hueso que es Kilian Jornet. Una persona que, aunque a primera vista y cuando yo tuve la suerte de conocerle, ahora hará ya más de un año, me pudo parecer fría y algo seria, puedo decir, después de todo el proceso de filmar tantas cosas junto a él, que es una persona encantadora, cercana y humilde, trabajadora, disciplinada, extraordinariamente inteligente, muy buen amigo de sus amigos con los que se ríe muchísimo y sobre todo de un corazón inmenso. Gracias Kilian por todo lo que le has dado y le estás dando a “El comptador de llacs“.